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Actividades Día del Donante

Actividades Día del Donante

ALCER ALMERÍA conmemoró ayer día 5 de junio el Día Nacional del donante, organizó dos mesas informativas en las cuales se difundió el mensaje de la campaña de este año e intentó sensibilizar a todos aquellos que se acercaron con la donación de órganos y tejidos.
En una de las mesas instalada en el Hospital de Torrecárdenas, tuvo lugar un acto en el cual se homenajeaba a todos los donantes de la provincia, se realizó una ofrenda floral y contó con la presencia de diversas autoridades.
Un año más nos enorgullece la acogida que tiene este tipo de iniciativas y agradecemos a todos aquéllos que participaron su gran labor. La jornada finalizó con las expectativas esperadas ya que se lograron hacer un gran número de tarjetas de donantes y conseguimos difundir el mensaje a través de dípticos y folletos.
Por la tarde tuvo lugar en la “Biblioteca Villaespesa” la entrega de los IV Premios de Poesía, Relato corto y Microrrelato “Un regalo a la vida”. El acto fue inaugurado por el presidente de la asociación y nos acompañaron los distintos representantes políticos invitados y miembros del sistema sanitario, así como los galardonados y socios de la asociación.
El acto transcurrió según lo previsto, fue un encuentro muy emotivo en el cual nos reunimos para seguir trabajando en la lucha por la donación de órganos y tejidos. A todos los presentes, una vez más, muchas gracias.

 

 

Obras Ganadoras y Finalistas en el IV Premio de Poesía, Relato Corto y Microrrelato ” Un Regalo a la Vida” ALCER Almería

La tarde de ayer se hizo público el dictamen del jurado…

 

Finalista Categoria Microrrelato de los Premios Literarios “Un Regalo a la Vida”

SIGUE LATIENDO CORAZÓN

Teníamos una cajita donde guardábamos la esperanza, era pequeña porque no había mucha y estaba cerrada porque finalmente perdimos la llave. Hoy, envueltos por la bruma de la pena y el desconsuelo, mi cuerpo torpe y consumido por el desasosiego sólo ha acertado a abrazarte. Mientras, mi mente mantenía su propia encrucijada personal en la inútil búsqueda del qué decir. No iba el destino a ser generoso y regalar a mis labios una palabra tan de otro mundo que te hiciera escuchar justo lo que necesitabas oír. O quizá sí. Podría decirte lo que ya sabes, que el corazón del que tanto amabas seguirá latiendo con fuerza en otro pecho lleno de nuevas oportunidades.
Para ti, sólo el incesante avanzar de esta a veces cruel locomotora que es la vida seguirá marcando tu tiempo, pesado y doloroso ahora, dejando paso a una cicatriz que, aunque no desaparecerá nunca, contendrá la sangre que ahora brota de la herida abierta gracias a que cuando pensemos en él, albergaremos tal vez la estúpida ilusión de cruzarnos  con  un desconocido en un semáforo, y sentir ese latir acariciando como soplo de aire fresco nuestros rostros.
“Sigue latiendo corazón” susurrábamos mientras regalábamos a otro la llave que abriría su pequeña cajita de esperanza, conscientes de que íbamos a salvar su vida y un poquito de la nuestra.

1er Premio Categoria Microrrelato de los IV Premios Literarios “Un Regalo a la Vida”

“Singular y extraordinario”
Sin lugar a dudas, fue y será el mejor regalo que he recibido en toda mi vida. No fue como unos de esos obsequios envueltos en fino papel  y con moños grandes, este fue muy especial.
No lo vi llegar, ni tampoco pude dar las gracias a quien me lo obsequiaba. Cuando me di cuenta que lo había recibido ya estaba dentro mío.
No pude esperar, estaba demasiado ansioso. Fue en ese mismo momento cuando comencé a disfrutar del nuevo regalo. Al abrir los ojos, lo sentí. Pude percibirlo,  galopante  palpitar con fuerzas. Vigoroso y vital se encontraba ya dentro de mí.
No pude expresarlo con palabras, solo hubo lágrimas que brotaron  y humedecieron todo mi rostro. Un beso en mi mejilla encendió mi vida y las miradas humedecidas que me rodearon repitieron un eco sin palabras. Fueron voluntades que se fundieron para cumplir con mi gran deseo, el de vivir…
Despertaré siempre observando cada nuevo amanecer por mi ventana. Viviré, sintiendo a pleno la fascinante sensación de sentirse realmente vivo. Apreciaré  las maravillas de la vida y encontraré su encantadora belleza en cada minúsculo detalle.
No faltará un día en que olvide de agradecer el haberlo recibido; un singular y extraordinario regalo a la vida.  Un obsequio que llevaré por siempre conmigo; muy dentro de mí, ahí en mi corazón…

Finalista Categoria Relato Corto de los Premios Literarios “Un Regalo a la Vida”

Mi decisión. Mi deseo

? ¿Por qué Daniel? ¿Por qué me has hecho esto?– Las palabras de Raquel surgían a través de sus labios pálidos y temblorosos como el sonido de un viejo altavoz quebrado. Su mirada… habitualmente llena de alegría y vida, se encontraba ausente y perdida en el blanco infinito que la rodeaba.
? Raquel, escucha.  Sé… sé que las palabras en este momento no tienen demasiado sentido. El sufrimiento que te he infringido va a necesitar tiempo para que desaparezca… no para que desaparezca de tu vida, más bien para que lo aceptes y puedas vivir con él; con este daño que te he provocado.
Creo, que no hemos buscar motivo alguno para lo que ha pasado, simplemente ha ocurrido y no se puede dar marcha atrás. Me encantaría poder hacerlo, pero… no puedo, ni yo, ni tú. Ninguno de los dos puede. Es innecesario buscar por lo tanto algún sentido, solo… solo aceptarlo.
En este momento te sientes sola; muy sola, vacía, como si nada en esta vida tuviera ya sentido para ti. Pero no es así, jamás estarás sola. Hay personas que te quieren, nunca dejaran que pases por este maldito y repugnado momento acompañada únicamente por la tristeza y el desamparo. No lo harán, estoy seguro.
Raquel, quiero que revivas cuando nos conocimos. Recuerdas; pasamos un buen rato sentados el uno junto al otro sin ser capaces de dirigirnos la más mínima palabra. Alguna que otra mirada furtiva es a lo máximo a lo que aspirábamos los dos. No hubiera llegado a más de no ser por ti. Mi corazón latía tan fuerte que temía se escapara al separar mis labios.
– Perdona, ¿por qué vienes?– Tu voz recorrió todo mi cuerpo junto a una sensación que jamás había sentido antes. En ese mismo instante lo supe, estaría el resto de mi viada enamorado de ti. Pocos segundos después de hacer la pregunta te diste cuenta de lo ridícula que era. Tu cara comenzó a tomar el color de la vida que entregaríamos en unos minutos y tu cuerpo hacía el ademán de salir por la puerta del bus obstruida por personas que formaban una línea perfecta, todos, en espera de poder pasar. No podía permitir que te marcharas… ni siquiera sabía tu nombre. Lo único que se me ocurrió es que mi respuesta fuera acorde con tu pregunta.
– Me encanta el zumo– atiné a decir justo antes que pisaras el primer escalón.
– ¿Cómo?   
– Pues que tienen un zumo muy bueno… por eso vengo.
Nuestras risas surgieron al unísono rompiendo aquel ambiente tenso que se había creado antes. De regreso al asiento, junto a mí, vimos cómo algunos de los que allí se encontraban eran participes de aquel momento mágico que se había creado entre nosotros y nos mandaban sus sonrisas de aprobación.
Hasta hoy no ha habido nada ni nadie que sea capaz de separarnos; pero siempre hay alguien más listo que tú, más fuerte que tú, siempre hay… siempre hay algo más tenaz que tú y contra lo que no puedes hacer nada.
Se fuerte, Raquel, no quiero que te culpes de nada, pues de nada tienes culpa. El destino lo ha querido de esta manera y así es como debemos aceptarlo. Siempre hemos dado vida, y ahora… es el momento de que otros tengan un nuevo camino gracias a… se valiente, ten fuerzas, se feliz. Raquel, es mi decisión. Mi deseo.
–Raquel, no podemos esperar más, sé que no es el momento más indicado, que lo estás pasando mal. Pero el tiempo se agota, toma una decisión o será demasiado tarde para…
–Félix, era yo quien conducía, ¿lo entiendes? Era yo. ¿Por qué no fue al revés? Él tendría que estar vivo y no yo… él, no yo–. El cuerpo de Raquel se fue recostando poco a poco sobre el respaldo incomodo de la silla, dejó caer la cabeza hacia atrás, y mientras tomaba una respiración profunda no dejaba de mirar al médico.
– Hazlo, Félix, era su deseo.
– Gracias, Raquel, con este acto habéis salvado muchas vidas. En este momento sé que no es consuelo… pero es así, gracias.
Segundos después Raquel pudo escuchar al médico como desde la puerta del quirófano que se encontraba continua a la sala en la que se encontraba ella, daba orden a la enfermera para que telefoneara a los receptores de los órganos que iba a extraer de Daniel.
Junto a su dolor, sus lágrimas, su soledad; se dibujó una leve sonrisa, casi imperceptible pues su pesar no permitía mucho más.
– Daniel, sé que este era tu deseo, y lo he cumplido. Siempre me has hecho muy feliz, desde el día que te conocí lo fuiste todo, me lo diste todo. Ahora… ahora vuelves a dar para que más gente pueda ser feliz. Te quiero Daniel. Mi corazón… es tuyo.

1er Premio Categoria Relato Corto de los IV Premios Literarios “Un Regalo a la Vida”

UN PRESENTE PARA TODA LA VIDA

“Hoy nadie se ha rendido”. Con esta frase Tomás daba por finalizada su jornada laboral en la planta denominada ILUSIONES del hospital provincial. Puntual como el viento de otoño, desde hace una década no ha faltado un solo día hasta hace aproximadamente ochenta de ellos, que ya va para tres hojas de almanaque de su ausencia. Añadamos a esta breve introducción que a lo largo de los pasillos de la PlantaSiete retumba nuevamente la banda sonora del silencio atronador.
En este orden de cosas conviene establecer el perfil de Tomás para situar los acontecimientos posteriores, que son realmente los que conforman la historia que nos ocupa. Digamos que su perfil resulta anecdótico pues siempre encaró la vida a porta gayola, y de ese modo, de frente quiero decir, arribó al hospital provincial de cualquier provincia el trece de febrero de dos mil tristeza, día amortajado de invierno pero perfecto para dar inicio a una ocurrencia que venía gestando tiempo atrás y que surtió el efecto deseado, consiguiendo que el doctor Márquez, especialista en trasplantes con largos años de trayectoria profesional, abrazase de inmediato la idea con los brazos de la convicción y se sintiese imantado por la poderosa influencia de la persona que, sin pretenderlo, se convertiría en el pionero de la aplicación de la risa como terapia para esos niños transfigurados en hombres antes siquiera de traspasar el umbral de la edad de la inocencia.
Y el comienzo resulta siempre digno por humilde. La masa de harina para embadurnarse y la nariz roja, a modo de guinda que corona el pastel de la cara, completan el menú con el que Tomás, cuerpo de bizcocho recubierto por el chocolate de la niñez de todos, consigue saciar los rugidos de tripas que provoca el miedo anclado en sus espectadores. El menú es rico por variado y los comensales ansían que regrese el día después para volver a degustar unos manjares aderezados con estruendosas risas, calculados tropezones, ojos llorosos de felicidad y manos que despiden el espectáculo batiendo palmas de alegría. Se agradece el detalle Tomás, parecen pensar los padres y madres que por un momento olvidan los motivos que les han traído hasta aquí. Se agradece el detalle Tomás, piensa el equipo médico de la planta amargura del hospital provincial.
La PlantaSiete recuperó esa denominación con la ausencia de Tomás. Porque fue él, Tomás digo, quien mudó el nombre por exigencias del guión de su nunca improvisado espectáculo, “el mayor del mundo mundial” decían los pelones que nunca faltaron a una sola de sus representaciones diarias. Y le cambió el nombre por el de planta ILUSIONES, petición a la que accedió de inmediato el doctor Márquez, tras escuchar, a medio camino entre la admiración y la estupefacción, como un personaje de cuerpo bizcochón,  nariz roja y cara pintada de blanco, le golpea el corazón con una somera declaración de intenciones. Y con la elocuencia propia del animador de cualquier tarde de circo, deja claro que la baraja de la vida ha sido injusta con los inquilinos de la planta y que, si en el reparto de horóscopos a todos y cada uno les había venido de mano el naipe del padecimiento, el primer número de la función sería el de trilero que amaña la partida para dar el cambiazo renombrando al hotel de la infancia en espera. Dicho y hecho,  que ahora todos los pelones disfrutan de habitación con vistas a esa luna que protege sus sueños.
“Hoy nadie se ha rendido” contesta siempre Tomás cuando, al despedirse al final de todas y cada una de sus peonadas solidarias, en lo que constituye un historial de absentismo blanco como la cara que se pinta para acceder a la planta ILUSIONES Susana, la enfermera de planta, le suplica que se tome un descanso. Pero el bueno de Tomás no puede echar el telón de su historia porque busca en cada nuevo huésped de la sala un espectador con mirada esperanzadora, una mirada que se agarre a la vida y escupa a la muerte. “Cuando no quede nadie por rendirse lo dejo”. Aunque Susana sabe que mañana, indefectiblemente y puntual a su cita con las agujas del reloj, Tomás regresará. Como siempre.
Pero llegó el día en que las manecillas anunciaron las once sin Tomás y sus zapatones taconeando para marcar el comienzo de la jornada. Silencio saetero tornando de luto una mañana bañada en agua que ahogaba las miradas de los pelones mientras Tomás, ingresado en la primera habitación de la PlantaOcho, mira con ojos de niño al doctor Márquez, plantado de pie frente a él como solo los médicos que cargan en sus alforjas las peores nuevas permanecen.
… …
Cuentan que la estampa sobrecogía al más templado y que todos los que presenciaron la escena sintieron ese escalofrío que te recorre el lomo cuando la emoción se te pega a las tripas y no te suelta. Pongamos que son las once de la mañana cuando, de uno en uno y con las lágrimas de la esperanza recorriendo sus mejillas, siete payasos con nariz roja, la cara blanca de harina y unos zapatos que les bailan en los pies, rompen el silencio de la habitación de Tomás tropezando con todo para ofrecerle la actuación de sus vidas. Carcajadas de ilusión y miradas que son las miradas de quien decide lanzar un envite a la muerte para darle esquinazo y una de ellas, la de Tomás en el reflejo de la ventana, es la que precede a la última.
Porque hablamos del reflejo de quien mira a la luna para explicarla que su corazón, desgastado por el uso, necesita repuesto mientras el doctor Márquez, de pie frente a Tomás y con la sobriedad del que tiene la receta mágica, coloca un cartel junto a su cama….
“PROHIBIDO RENDIRSE”
Y ordena que nadie lo toque. Me refiero al cartel.

Finalista Categoria Poesía de los Premios Literarios “Un Regalo a la Vida”

¡GRACIAS!

A ti, que puedes comprender
el verdadero valor de la vida
y no temes compartirla.
Que regalas alegría y esperanza
a quien no conoces y la necesita.
A ti, que ocultas tu altruismo
en ese anónimo silencio.
Que te olvidas de ti mismo
y lo demuestras con tu gesto.
A ti, que no tienes nombre
aunque, nunca serás olvidado.
Que no quieres ser cenizas
esparcidas por el viento.
A ti, que entregas voluntario
aquello que no tiene precio,
convirtiéndote en mi hermano,
porque ya, te llevo dentro.
A ti, te escribo este poema
para agradecerte en cada verso
tu vacío que me llena
y tu sangre, que es la tinta
con la que pinto mis sueños.

1er Premio Categoria Poesía de los IV Premios Literarios “Un Regalo a la Vida”

VIDA PARA LA VIDA

Pecas y lunares que caprichosos
Adornan sus pómulos.
Rizos desordenados, de zanahoria,
Alborotados,  como su sueño
Que  se extienden sobre la almohada.
Unos ojos de cielo nocturno
Entreabiertos, casi sonrientes.
Ella ha vuelto del quirófano.
Las constantes suyas controladas,
Las emociones nuestras desbocadas
Ante su cuerpo pequeño
Perfundido, pero adorable como siempre.
Un círculo invisible nos envuelve,
Es de luz,
De futuro.
Alegría pura se derrama en lágrimas              
Serenos ya,
Ese destello de ilusión que sigue creciendo,
Grandes y pequeñas cosas por hacer,
Un mar de planes
Invitándonos a nadar sin miedo en él.
Recordaremos, todos, cada día este regalo
Viviendo cada segundo como si fuera el primero.
Invertir en felicidad será fácil
Vivir, volar, vencer la enfermedad, también.
Invencibles de nuevo,
Emprenderemos con ella de la mano
Nuestro mañana.
Diste mucho más que un riñón:
Ofreciste vida a una vida a punto de romperse

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